Egipto: Templos de Luxor en Globo Aerostático

Templos de Luxor

Los Templos de Luxor son una parada obligada si queremos recorrer el Río más largo de África de punta a punta, no sólo por historia, sino también por su arquitectura. Luego de visitar El Cairo, Luxor fue el otro gran destino que nos permitió adentrarnos más en la historia de Egipto.

Templos de Luxor

En la «Ciudad de Luxor» uno de los MUST es «El Templo de Luxor», que para mí merece la pena visitarlo por las noches todo iluminado. Columnas que de día buscan pasar desapercibidas, no logran hacerlo por las noches. Iluminadas desde la base a la cima, el templo trata de copiarse del Partenón griego. La verdad que es hermoso.

Templo de Luxor
Templo de Luxor

Globo Aerostático sobre Los Templos de Luxor

Pero lo mejor estaba por venir. A las 4:15 suena la alarma y lo primero que se nos viene a la cabeza era ese globo. Y sí, era día de desafiar una vez mas a la altura y sobrevolar en globo aerostático a todos los Reyes del Imperio. Cruzamos el Nilo en barco y nos dirigimos a la base de los inflables. Un globo tan privado que no sabíamos si era bueno o malo. Todos iban cargados entre 12 y 24 pasajeros. Nosotros éramos solo 4. Todo indicaba que a algo más liviano se lo mueve más fácil. Miedo. La llama de fuego parecía cocinar nuestra nuca mas que inflar se maldito globo.

Templos de Luxor - Globo Aerostático
Templos de Luxor – Globo Aerostático

Buscar altura era un castigo a la piel. Ahí a lo alto, contamos 7 otros globos que estaban en la misma. 7 grupos de personas paseaban a 120 pies de altura promedio. Nosotros zafamos. Ni tan alto como los que jugaban con las nubes, ni tan bajo como los que jugaban con los postes de luz. El piloto también estuvo firme en cuanto a la dirección. No fue para la zona de cañas de azúcar como algún otro globo despistado, sino que voló por arriba de los templos y las montañas rojizas.

También tuvimos un gran aterrizaje. Que nos agarremos, que cinturón de seguridad, que probablemente la canasta vuelque de costado una vez que toquemos el piso, o que se arrastre. Estábamos preparados para la catástrofe. El piso rocoso no acompañaba, pero la muñeca del piloto parecía tener una solución para todo. En el medio de la calle lo estaciono con un suave aterrizaje que ni se deslizo. Ayudantes tocaban tambores ahi abajo festejando el «Happy Landing». Todo había sido un éxito. 

Happy Landing

Valle de los Reyes

En el Valle de los Reyes se visitan las tumbas de los grandes líderes egipcios. Pinturas increíblemente bien conservadas, heroglíficos que ejemplificaban tantas clases de historia y tumbas que se metían montaña abajo tratando de esconderse de los ladrones de tesoros. Un pantallazo del pasado. 
Y justamente del otro lado de ese cordon montañoso se encuentra el Templo de Hathsepsut, el más imponente de todos.

Templo de Hathsepsut
Templo de Hathsepsut

Dos enormes rampas te llevan la nivel 2 y 3. Un gran hilera de columnas trata de mostrarte el poder del imperio hace unos cuantos miles de años, parece conseguirlo. Y esa inmensa construcción se complementa perfecto con la montaña en la cual se incrusta y forman un paisaje maravilloso.

Templo de Hathsepsut
Templo de Hathsepsut

Gastronomía

Lo de Egipto fue todo un lujo. Como olvidarse del Kushari, su plato típico. Una mezcla de varias pastas, que con lentejas, hummus, salsa roja y mas chiches se contradecían con la cuenta, que indicaba que no ibas a pagar mas de 1 dólar. Si tomás una Coca-Cola no te preocupes, tampoco vas pagar mas de 1 dólar, así que relajá. Cuando los billetes se escondían en la billetera, gritábamos «Kushari» y teníamos otra vida.
Con esta sonrisa partimos para Jordania, donde Petra nos espera. Es increíble la «Tierra de los Faraones»! Me despido con una foto cruzando el gran Nilo.

Río Nilo
Río Nilo

Author: Ramiro Cristofaro

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